Artículo redactado por el equipo de CEMP
Validado por equipo docente
Los cosméticos veganos se han convertido en mucho más que una tendencia: son una respuesta ética, sostenible y eficaz a las exigencias de consumidores cada vez más exigentes.
Pero crear un producto que sea fiel a los valores de este tipo de cosmética, y que a la vez cumpla con todas las normativas, no es fácil.
Parte del proceso es entender qué son y en qué se diferencian los cosméticos veganos de otros, como veremos en artículo.
Además, desgranaremos cuáles son sus ingredientes clave, qué retos implica su formulación cosmética y en qué consiste el proceso de desarrollo.
Por tanto, si buscas profesionalizarte en este ámbito, aquí podrás entender las bases científicas y legales que se necesitan para trabajar en esta prometedora rama de la cosmética.
Los cosméticos veganos son aquellos productos del cuidado facial, corporal y capilar que contienen únicamente ingredientes vegetales, minerales o sintéticos.
En otras palabras: ninguno de sus componentes proviene de animales ni de sus derivados.
Pero, más allá de sus ingredientes, lo que hace única a esta cosmética es su filosofía:
Así, no es de extrañar que gran parte de las marcas veganas que pueden encontrarse hoy en España sean de creación y fabricación nacional.
Se reconocen por la presencia de sellos específicos en el envase, como V-Label, que identifica la cosmética libre de crueldad animal o cruelty free, un concepto afín al veganismo que puede llevar a confusión en algunos casos, aunque no son equivalentes.
Aunque pueda parecer lo mismo, la realidad es que la cosmética vegana y la cruelty free no son idénticas:
Por tanto, es posible que un cosmético vegano no sea cruelty free y viceversa. Para que cumplan ambas condiciones, lo ideal es buscar productos que contengan ambas certificaciones: Leaping Bunny para cruelty free y V-Label para vegano.
Como ya hemos mencionado, la característica principal de la cosmética vegana es que excluye cualquier ingrediente de original animal, basando su formulación en ingredientes vegetales y minerales o sintéticos.
Como decíamos, los cosméticos veganos eliminan cualquier ingrediente que proceda de animales. Entre los más comunes están lo siguientes:
El principal motivo por el que se evitan es porque su uso implica prácticas extractivas en animales que, a veces, son muy dolorosas e incluso mortales.
Además, se atiende a las demandas de los consumidores, que buscan minimizar el riesgo de alergias y sensibilidades optando por ingredientes naturales.
Por último, la obtención de ingredientes animales también genera un consumo de recursos y emisiones más elevado que las alternativas vegetales o sintéticas.
Los cosméticos veganos apuestan por ingredientes provenientes del mundo vegetal, pero también por alternativas sintéticas cuya producción no ha implicado el sufrimiento de ningún ser vivo.
Esto quiere decir que un cosmético vegano puede ser 100% natural, contener solo algunos componentes naturales o bien no serlo.
De entre los que son vegetales, se utilizan una gran variedad de:
También se utilizan proteínas vegetales como la de trigo y soja, y extractos de algas y frutas.
Por lo general, las fórmulas cosméticas veganas suelen ser muy suaves y adecuadas para todos los tipos de piel, incluidas las más sensibles.
La cosmética vegana está en auge y, aunque lleva varios años en el mercado, todavía se enfrenta a varios retos en lo que a formulación se refiere:
Pero, sin duda, lo más complejo es el reemplazo de los ingredientes de origen animal sin perder eficacia.
Por ejemplo, el retinol es un ingrediente muy común en alta cosmética por su acción antiarrugas.
Encontrar una alternativa vegetal que iguale estos efectos requiere el uso de péptidos vegetales, colágeno microbiano o extractos de proteínas vegetales, pero su eficacia no siempre es comparable.
Aunque ya hay muchos avances, todavía se necesita más investigación y desarrollo.
Desarrollar un cosmético vegano es un proceso meticuloso que empieza con la elección de ingredientes certificados y acaba con el producto testado, validado y etiquetado:
El primer paso consiste en investigar proveedores que ofrezcan ingredientes vegetales y minerales confirmados como veganos.
Las marcas recopilan información en bases de datos y exigen certificados que señalen claramente el origen de cada compuesto y su sostenibilidad.
Los laboratorios diseñan fórmulas que reemplazan activos animales por soluciones vegetales o sintéticas.
Se realizan pruebas para evaluar la compatibilidad, textura y estabilidad de cada fórmula. El objetivo es conseguir un producto eficaz, seguro y atractivo.
El siguiente paso es validar la eficacia con pruebas dermatológicas y estudios clínicos de acuerdo con la legislación de productos en dermofarmacia y cosmética.
Todo el proceso evita el testado en animales (cruelty free) y verifica la ausencia de alérgenos y componentes animales.
Las pruebas garantizan que el producto respeta la tolerancia cutánea y que ofrece los resultados para los que ha sido diseñado.
Para poder comercializarse como cosmético vegano, debe pasar una evaluación por parte de un organismo certificador.
Este revisa los ingredientes, procesos y pruebas para conceder el sello correspondiente.
También se revisa el estatus cruelty free, asegurando que no se ha realizado ningún ensayo animal de acuerdo a la principal regulación en España y la Unión Europea.
El envasado también forma parte de la elaboración de un cosmético y es igual de importante que el producto, sobre todo si es vegano.
En este caso, se suelen elegir materiales reciclables y procesos de fabricación ecológicos para reducir la huella ambiental (y mejorar la percepción del producto).
Además, se pone especial énfasis en el diseño y la información de la etiqueta, pues debe transmitir de forma clara las características especiales del producto: vegano, libre de crueldad animal, 100% natural o con ingredientes naturales, etc.
A día de hoy, esto último es lo que hace que el consumidor tenga confianza en este tipo de cosmética, pues tal y como exige el RD 85/2018, las afirmaciones como «sin ingredientes de origen animal» o «vegano» deben ser veraces.
Hablamos, pues, de un proceso de desarrollo que debe tener en cuenta múltiples variables y cumplir con estándares muy exigentes y específicos.
Esto incrementa la necesidad de profesionales cualificados que dispongan de los conocimientos necesarios en ciencia cosmética y, en especial, en lo que a química y formulación se refiere.
En este sentido, el Máster en Cosmética y Dermofarmacia de CEMP proporciona esta base teórica y práctica, además de incluir prácticas en empresas y un plan de empleabilidad individualizado.
Por tanto, si quieres dedicarte profesionalmente al sector de los cosméticos veganos, esta es una muy buena opción a tener en cuenta.
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